Reviviendo el Alma de Jerez
M. Ant. de la Riva es una de las historias de resurgimiento más fascinantes de España. Fundada en la década de 1920 por Manuel Antonio de la Riva, la finca fue una vez contada entre las joyas de la corona de Jerez antes de caer en el olvido tras su absorción por Domecq en 1970. Casi cinco décadas después, los visionarios enólogos Willy Pérez y Ramiro Ibáñez resucitaron el nombre histórico, impulsados por una misión compartida de devolver a Jerez a sus raíces centradas en el terruño.
Guiados por los cuadernos originales de viñedo de De la Riva, el dúo elabora vinos que capturan el espíritu de la antigua Andalucía — expresivos, puros y profundamente ligados al lugar. Su filosofía se basa en la mínima intervención y un respeto casi obsesivo por el viñedo. Trabajan con antiguos suelos de albariza, la tierra blanca calcárea que define Jerez, produciendo vinos que combinan la frescura atlántica con una precisión cristalina.
Una Nueva Edad de Oro para Jerez
A través de M. Ant. de la Riva, Willy Pérez y Ramiro Ibáñez no solo han revivido un nombre legendario, sino que han redefinido lo que Jerez puede ser. Sus vinos se encuentran en la encrucijada de la historia y la innovación, demostrando que la uva Palomino, cuando se trata con respeto y precisión, puede producir algunos de los blancos más profundos del mundo.
Vinos Producidos en M. Ant. de la Riva
Macharnudo San Cayetano
El vino insignia y una expresión definitoria del Jerez moderno. De una parcela de tres hectáreas dentro del viñedo Grand Cru Macharnudo, plantada con Palomino de viñas viejas en suelos de albariza ricos en caliza, encarna pureza, mineralidad y energía atlántica. Fermentado en una mezcla de acero inoxidable y viejas botas de jerez, un delicado velo de flor le confiere una sutil complejidad. Salino, texturizado y profundamente expresivo, Macharnudo San Cayetano captura la esencia misma del terruño de Jerez, demostrando que el Palomino puede rivalizar con los mejores blancos del mundo.
Miraflores Alta
De los viñedos costeros cerca de Sanlúcar de Barrameda, este blanco a base de Palomino ofrece un perfil más brillante y salino. La proximidad al mar le confiere un delicado realce, con toques de manzana verde, almendra y brisa marina. Muestra la influencia de las brisas oceánicas y los suelos de albariza más ligeros, ofreciendo una expresión elegante y vivaz de Jerez.
El Notario
Envejecido en roble americano viejo bajo un fino velo de flor, El Notario tiende un puente entre el vino de mesa sin fortificar y el Fino tradicional. Su textura es redonda pero tensa, marcada por notas de manzanilla, nueces y limón horneado. Refleja la búsqueda de Pérez e Ibáñez de estructura y profundidad sin fortificación.
Manzanilla Pasada
Producida en cantidades minúsculas, esta es una rara Manzanilla vieja extraída de botas seleccionadas envejecidas durante muchos años en Sanlúcar. Combinando la finura de la costa con la complejidad de un largo envejecimiento, ofrece una profundidad salina y a nueces equilibrada por un carácter de flor realzado.


