El legado de la bodega Francesco Rinaldi comenzó en 1870, cobrando vida a través de la visión y dedicación del propio Francesco Rinaldi. Situada en el corazón de Barolo, la bodega ha sido un faro de excelencia piamontesa durante más de un siglo. Basándose en el profundo conocimiento de la familia Rinaldi de las colinas de Langhe, donde los paisajes ondulados y los microclimas únicos crean un terruño ideal, cultivan la noble uva Nebbiolo con una pasión inquebrantable.
A lo largo de varias generaciones, la familia Rinaldi ha perfeccionado su oficio, asegurando que cada botella de Barolo refleje su experiencia ancestral. Sus viñedos, estratégicamente ubicados en crus de renombre como Brunate, Le Coste y Cannubi, son el núcleo de su excelencia vinícola. Cannubi, con su significado histórico y calidad excepcional, es un testimonio de la complejidad y finura que definen los vinos de Francesco Rinaldi. Ubicados entre 200 y 450 metros sobre el nivel del mar, estos viñedos experimentan un delicado equilibrio de noches frescas y días cálidos, fomentando un proceso de maduración lento y equilibrado que realza los perfiles aromáticos de las uvas.
La filosofía de la bodega entrelaza la tradición con la precisión moderna. La vendimia se realiza meticulosamente a mano, permitiendo seleccionar solo las mejores uvas. Esta cuidadosa atención al detalle continúa en la bodega, donde las uvas se someten a una fermentación tradicional en grandes y antiguas barricas de roble. Este método ancestral se complementa con un control preciso de la temperatura, asegurando la preservación del carácter intrínseco de la fruta.
El envejecimiento en Francesco Rinaldi es una forma de arte, llevado a cabo en grandes barricas de roble de Eslavonia. Esta práctica confiere una sutil elegancia al vino, permitiendo que la esencia natural de la Nebbiolo brille sin ser abrumada. El prolongado proceso de envejecimiento, que a menudo dura varios años, dota al vino de una notable profundidad y estructura, permitiéndole envejecer con gracia durante décadas. Los vinos Barolo resultantes son una mezcla armoniosa de taninos robustos, acidez vibrante y un complejo tapiz de sabores, desde bayas oscuras y cerezas hasta trufas terrosas y notas florales.
Bajo la dirección de Luciano Rinaldi y su hermana Paola, la bodega mantiene su compromiso con su herencia al tiempo que adopta prácticas de viticultura sostenible. Esto asegura la preservación de su tierra para las futuras generaciones, reflejando un profundo respeto por el medio ambiente y la rica biodiversidad de sus viñedos. Este enfoque holístico no solo mejora la calidad de sus vinos, sino que también fortalece la conexión duradera de la familia con su terruño.

