El Valle de Aconcagua, nombrado en honor al pico más alto de Sudamérica que se alza sobre su borde oriental, es una de las regiones vitivinícolas más aclamadas de Chile. Esta región, justo al norte de la capital, Santiago, se divide en dos sectores principales: Aconcagua Costa, que se beneficia de los efectos refrescantes del Océano Pacífico, y el Valle de Aconcagua interior, donde predominan temperaturas más cálidas.
Este valle ofrece una gama dinámica de microclimas y terroirs, que se explotan para producir vinos premium con características distintivas. La zona es particularmente conocida por sus robustos vinos tintos, especialmente Cabernet Sauvignon, Syrah y Merlot, que prosperan en el clima cálido y seco del interior. La zona costera, refrescada por las brisas marinas y las nieblas matutinas, destaca en la producción de excelentes Chardonnay y Pinot Noir. El terreno variado del valle, desde llanuras costeras hasta empinadas laderas montañosas, junto con prácticas vitivinícolas innovadoras, permite el cultivo de viñedos tan diversos en estilo como en perfil de sabor.
Sena Icónico: Un Referente de la Excelencia de Aconcagua
En el corazón del Valle de Aconcagua se encuentra Viña Sena, un viñedo que se ha convertido en un símbolo del prestigio vinícola de Chile en el escenario global. Fundada a mediados de la década de 1990 como una empresa colaborativa entre Eduardo Chadwick de Viña Errazuriz y Robert Mondavi, su objetivo era producir un vino chileno que pudiera competir con los mejores del mundo. Sena, el vino insignia de la finca, se compone principalmente de Cabernet Sauvignon, mezclado con Merlot, Carmenere, Cabernet Franc y Petit Verdot. Este vino es celebrado por su profundidad, estructura y complejidad, que muestran el terroir único del Valle de Aconcagua.
Los viñedos de Sena están enclavados en las laderas del valle, donde disfrutan de un clima moderado con una significativa variación de temperatura diurna, ideal para lograr un equilibrio entre azúcar y acidez en las uvas. Este factor contribuye significativamente a la vitalidad y longevidad del vino. El compromiso con las prácticas de agricultura biodinámica se refleja en la pureza y expresividad del vino, resonando tanto con críticos como con conocedores. El éxito de Sena destaca al Valle de Aconcagua como una región vinícola de primer nivel, obteniendo reconocimiento global e ilustrando la capacidad del valle para producir vinos de clase mundial.



